SENTENCIA POR RETRASO EN VUELO Y DAÑOS MORALES. Febrero 2010


El Juzgado de lo Mercantil nº. 1 de Las Palmas ha dictado la Sentencia nº 5512010 en el Procedimiento Juicio Ordinario nº 3912009 Contra la Compañía Iberia por “Responsabilidad por retraso”, condenándola a indemnizar a los viajeros como compensación y por daños morales en la cantidad de CUATRO MIL CINCUENTA EUROS.


La demandante era la Asociación de Consumidores y Usuarios de Zonas Comerciales Abiertas de Canarias (AUSCAN) en nombre de un matrimonio de emigrantes y su hijo.
Entresacamos los elementos mas importantes de la Sentencia:
“Tras la apreciación de la prueba, motivada en el Fundamento de derecho Primero, se declaran probados los siguientes hechos:
Uno.- Los demandantes contrataron un vuelo Quito-Madrid para el 31 de agosto de 2007 a las 17:40 horas.
Dos.- El vuelo salió el 2 de septiembre a las 18:45 horas.
Tres.- La causa del retraso fue la reparación de averías en el tren de aterrizaje del avión:
reventón de cuatro ruedas, daños en otras cuatro y rotura de elementos en la pata del tren de aterrizaje, producidas en el aterrizaje en Quito procedente de Madrid”
La sentencia argumenta, aceptando el gran retraso como si se tratase de una suspensión del vuelo, lo siguiente:
“Por consiguiente, procede declarar que los pasajeros de los vuelos retrasados pueden invocar el derecho a compensación previsto en el artículo 7 del Reglamento nº 261/2004  cuando soportan, en relación con el vuelo, una pérdida de tiempo igual o superior a tres horas, es decir, cuando llegan al destino final tres o más horas después de la hora de llegada inicialmente prevista por el transportista aéreo”.
Y añade:
“Por otro lado, esta solución es conforme con el decimoquinto considerando del Reglamento nº 261/2004. Como se expone en el apartado 43 de la presente sentencia, debe estimarse que en este considerando el legislador también vincula el concepto de «gran retraso» al derecho a/compensación. Ha de señalarse que este concepto corresponde a un retraso al que el legislador atribuye ciertas consecuencias jurídicas. Puesto que el artículo 6 de dicho Reglamento admite ya tales consecuencias jurídicas para determinados vuelos que se retrasan dos horas, el decimoquinto considerando del mismo Reglamento abarca necesariamente los retraso de tres horas o más”
En relación con el daño moral la sentencia precisa:
“El daño moral por retraso en el vuelo. En efecto, aquí el retraso no es justificable en el sentido de que no se aprecian circunstancias exonerantes: el retraso es importante: gran retraso que se prolonga durante dos días; y el retraso afecta a la esfera psíquica: generando desazón y estrés, manteniendo en vilo al viajero sobre el día de partida, sin información adecuada (se comprueba en el relato de las hojas de reclamación), y con razonable temor a consecuencias laborales negativas ante la precariedad del mercado de trabajo y carecer de fecha cierta de incorporación”
Y en relación con la exoneración afirma la sentencia que, aun reconociendo como hace la ley que:
“Sin embargo, el transportista no será responsable del daño ocasionado por retraso si prueba que él y sus dependientes y agentes adoptaron todas las medidas que eran razonablemente necesarias para evitar el daño o que les fue imposible, a uno y a otros, adoptar dichas medidas"
Afirma el Juzgado, asumiendo numerosa jurisprudencia, que el "reventón", no es un supuesto de fuerza mayor.
Con estos argumentos, DECLARA:
“Condenar a Iberia, Líneas Aéreas de España, S.A a pagar, conjuntamente a XXX, YYY y ZZZ, CUATRO MIL CINCUENTA EUROS (4.050,00 €)”
La sentencia, que todavía no es firme porque ha sido recurrida por la Compañía, se enmarca en una corriente que viene a confirmar dos conceptos importantísimos para los usuarios:
1.- Que un retraso de un vuelo superior a dos horas es susceptible de indemnización y si es mas de tres es comparable, jurídicamente, al concepto de suspensión de vuelo.
2.- Que es de aplicación el daño moral cuando el retraso es desmesurado, como en esta sentencia, o responde a problemas de tal gravedad como al reventón de las gomas del avión.